La crónica policial cotidiana va dando pistas y la gente, cuando le preguntan, lo ratifica. La percepción de inseguridad en la zona oeste del GBA no para de crecer, al punto que los vecinos de La Matanza, Morón y otros municipios aledaños ya se sienten tan vulnerables frente al delito como los habitantes del Gran Rosario, zona santafesina que había mejorado su performance en octubre pasado y ahora su índice volvió a empeorar, pese a que el dato objetivo indica que hubo allí un 65 por ciento menos de homicidios en 2024.
La información surge del Termómetro de Inseguridad que periódicamente difunde el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Universidad de Buenos Aires. La encuesta se realizó a 1.117 personas de 11 conglomerados urbanos del país, con un cuestionario online cuyas respuestas fueron obtenidas entre el 17 y 23 de febrero pasados. El objetivo es identificar cómo perciben los vecinos la inseguridad que los rodea y cómo eso los afecta en su salud mental.
Una de las preguntas consistió en calificar de 1 a 10 la situación actual en la localidad en la que vive el encuestado (1 significa “localidad muy segura” y 10 “localidad muy insegura”). El puntaje que obtuvo el oeste del GBA fue 8,1, el mismo que el Gran Rosario. Luego le siguen La Plata y Mar del Plata, ambos con 7,9. El mejor puntaje lo obtuvo el Gran Neuquén, con 5,7.
Cuando le consultaron a la gente cómo cree que va a estar la inseguridad dentro de los próximos 6 meses, el 39 por ciento dijo que aumentará mucho y el 24 por ciento, que aumentará algo. Es decir que el 63 por ciento afirmó que aumentará. Sólo el 17 por ciento dijo que disminuirá y el 21 por ciento, que seguirá igual. Además, el 52 por ciento consideró muy probable o bastante probable poder ser víctima de un delito en el tiempo cercano.
A la consigna de reflejar con respuestas múltiples lo que sienten los vecinos ante la inseguridad, el 62 por ciento dijo “impotencia”, seguido de “alerta y preocupación permanente”, con el 55 por ciento. Le siguieron “bronca” (50%), hartazgo (47%), miedo (46%) y angustia (33%).
Finalmente, la gente contó su táctica para sobrevivir en este contexto. Es decir, qué hábitos modificó como producto de la inseguridad cotidiana. El 79,9 por ciento dijo que elige los horarios que cree más seguros para salir, el 76,2 por ciento trata de evitar caminar por su barrio solo y el 70,7 por ciento, cuando vuelve a su casa trata de tomar un camino diferente cada vez. El 54,9 por ciento dijo además que cuando para en un semáforo nunca baja los vidrios del auto y el 38,5 por ciento, cuando está llegando a la casa en su auto llama para que le abran la puerta del garaje y vigilen la entrada. El 10,5 por ciento además respondió que compró armas para defenderse.
Otro dato clave de la encuesta muestra que para el 60 por ciento de la gente la edad de imputabilidad penal, actualmente fijada en 16 años, debería bajarse. ¿Cuánto? El 57 por ciento respondió a los 12 años. El tema volvió a generar un cruce en las últimas horas entre la ministra de de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, y el gobernador Axel Kicillof, tras el asesinato de una nena de 7 años en La Plata.
«Afecta notablemente la salud mental»
“Los datos obtenidos en este ciclo siguen siendo negativos y continúan alertando sobre la forma en que los ciudadanos de los principales conglomerados urbanos del país están experimentando la problemática de la inseguridad. La inseguridad afecta notablemente la salud mental de los ciudadanos, generando emociones negativas como miedo, abandono e impotencia”, dice el trabajo del OPSA, a cargo Gustavo González.
El tema está a flor de piel. Cuando le pidieron a la gente que expresara con una sola palabra cuál es el principal problema que tiene hoy la Argentina, la inseguridad y la delincuencia sacaron varios cuerpos de ventaja sobre el resto. Lo mencionó el 66 por ciento de los encuestados, seguido por el funcionamiento de la Justicia, con el 51 por ciento, y en tercer lugar apareció la corrupción, con el 50 por ciento.
El informe agrega que “la opinión pública sobre las causas de la inseguridad está dividida según la afiliación política. Para los votantes de Milei, las principales causas son la pérdida de valores sociales, drogadicción y narcotráfico y jueces garantistas. Mientras que los que votaron a Massa señalan a la pobreza y marginalidad, el Estado ausente, la corrupción policial y las desigualdades socioeconómicas como principales causas de la inseguridad”.
PS