El bloque oficialista propuso a sus candidatos para presidir comisiones sensibles como Juicio Político y Libertad de Expresión, asegurando una mayoría que le permite controlar la agenda en esos espacios.
En las últimas horas, el oficialismo en la Cámara de Diputados definió a quienes propondrá para presidir las comisiones más sensibles del Congreso. Se espera que la diputada Lilia Lemoine encabece la Comisión de Juicio Político, que se constituye este martes. Este movimiento forma parte de un esquema más amplio que incluye también el control de la Comisión de Libertad de Expresión y la proyección de dirigentes oficialistas en organismos estratégicos.
La llegada de Lemoine a la presidencia de Juicio Político responde a una lógica de ubicar perfiles de confianza en áreas donde pueden activarse conflictos institucionales. El oficialismo cuenta con 13 integrantes propios en dicha comisión y, sumando el respaldo del PRO y bloques aliados, alcanzaría una mayoría de 16 votos, suficiente para bloquear la apertura de un proceso de juicio político desde su etapa inicial.
Un legislador opositor reconoció que, con la actual correlación de fuerzas, «las comisiones dejaron de ser un ámbito donde pueda prosperar una agenda alternativa» y que cualquier iniciativa sin aval del Ejecutivo «queda frenada de entrada». Este esquema se replica en otras áreas sensibles, como la Comisión de Libertad de Expresión, que también se constituye esta semana y quedaría bajo control oficialista.
El movimiento parlamentario se da en paralelo al avance de la causa por la criptomoneda $LIBRA y a nuevas presentaciones de la oposición en el Congreso. El diputado opositor Juan Marino presentó ampliaciones a los pedidos de juicio político contra el presidente Javier Milei, incorporando argumentos vinculados a su política exterior y al mencionado caso. Sin embargo, dentro de la oposición conviven distintas posiciones sobre la estrategia a seguir, sin lograr una ofensiva unificada.
El relanzamiento de la Comisión de Juicio Político cierra una etapa conflictiva que dejó al cuerpo sin funcionamiento durante dos años, tras un desacuerdo interno por la designación de su presidenta. En el escenario actual, con una mayoría más sólida, el oficialismo busca fijar las reglas del juego en el ámbito legislativo.
