El gobierno de Brasil resolvió dejar de ejercer la representación diplomática de la Argentina ante Venezuela, una función que había asumido en agosto de 2024 tras la expulsión del personal argentino de Caracas. La decisión fue comunicada a las autoridades argentinas y también notificada al gobierno venezolano, encabezado de manera interina por Delcy Rodríguez. El retiro de Brasil de esa función se produce en un contexto de desacuerdos entre las administraciones de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, particularmente luego de la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano.
La representación diplomática implicaba la custodia de la Embajada argentina en Caracas y la protección de los intereses del Estado argentino en Venezuela. Brasil había asumido ese rol a pedido del gobierno argentino, luego de la ruptura de relaciones diplomáticas entre Buenos Aires y Caracas. Con la decisión anunciada, Brasil deja de cumplir esa función y la Argentina deberá definir cómo continuará la representación de sus intereses en el país caribeño.
Brasil comenzó a representar a la Argentina en Venezuela en agosto de 2024, luego de que el gobierno venezolano dispusiera la expulsión de los diplomáticos argentinos. Esa medida se produjo en el marco de la crisis política posterior a las elecciones presidenciales venezolanas de julio de ese año, cuyos resultados no fueron reconocidos por la administración argentina. Como consecuencia, el personal de la embajada debió abandonar el país y se activó el mecanismo de representación a través de un tercer Estado.
Desde ese momento, Brasil asumió la custodia de la sede diplomática argentina, izó su bandera en la residencia oficial y se hizo cargo de la protección de los bienes de la misión. Además, durante ese período, el gobierno brasileño garantizó funciones consulares básicas y actuó como interlocutor ante las autoridades venezolanas en cuestiones vinculadas a ciudadanos argentinos en el país.
Asilo y protección a opositores venezolanos
Durante el tiempo en que Brasil ejerció la representación diplomática, la Embajada argentina en Caracas alojó a seis opositores venezolanos vinculados al espacio político de María Corina Machado. Estas personas permanecieron refugiadas en el edificio diplomático bajo protección brasileña, en un contexto de alta tensión política en Venezuela.
La situación de los opositores fue objeto de negociaciones diplomáticas que culminaron con su salida del país y posterior traslado al exterior. Brasil mantuvo la custodia de la embajada hasta que se resolvió ese episodio y se completaron las gestiones vinculadas a la seguridad del edificio y de sus ocupantes.
La decisión de Brasil de abandonar la representación argentina se da a una semana de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la captura del entonces presidente Nicolás Maduro. Esa operación generó reacciones divergentes en América Latina y profundizó las diferencias entre algunos gobiernos de la región.
El gobierno de Lula da Silva manifestó su rechazo a la acción militar y coordinó posiciones con otros países para reafirmar el principio de autodeterminación de los pueblos y la soberanía nacional. Esa postura contrastó con la adoptada por el gobierno de Javier Milei, que expresó su respaldo a la decisión de la administración estadounidense.
Las diferencias en política exterior se reflejaron también en el vínculo bilateral entre Argentina y Brasil, que atravesó nuevos momentos de tensión a partir de los acontecimientos en Caracas. En ese marco, la Cancillería brasileña evaluó que la representación diplomática de la Argentina en Venezuela ya había cumplido su ciclo.
La postura de la diplomacia brasileña, la respuesta argentina y las alternativas en análisis
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil señalaron que la decisión responde a una evaluación técnica y política del nuevo escenario venezolano. Según esa visión, en el contexto actual otros países podrían asumir la representación de los intereses argentinos en Caracas, en caso de que así lo decida el gobierno de Buenos Aires.
Brasil consideró que la situación en Venezuela cambió de manera significativa tras la intervención estadounidense y la reconfiguración del poder político en el país. En función de ese análisis, optó por dar un paso al costado y cerrar su rol como representante argentino ante el gobierno venezolano.
Hasta el momento, la Cancillería argentina, a cargo de Pablo Quirno, no emitió una comunicación oficial pública sobre la decisión de Brasil. Sin embargo, la notificación formal obliga al gobierno argentino a definir los próximos pasos en materia diplomática respecto de Venezuela.
Entre las alternativas que se analizan figura la posibilidad de que otro país asuma la representación de los intereses argentinos en Caracas. También se evalúa, en función de la evolución del escenario regional, un eventual restablecimiento de la representación diplomática directa, aunque esa opción dependerá de decisiones políticas y de las condiciones de seguridad.
Venezuela retoma contactos diplomáticos con Estados Unidos
En paralelo, el gobierno venezolano anunció el reinicio de contactos oficiales con la administración de Estados Unidos con el objetivo de reconstruir las misiones diplomáticas entre ambos países. En ese marco, se informó la llegada de una delegación estadounidense a Venezuela y el envío de emisarios venezolanos a América del Norte.
Las autoridades venezolanas desmintieron versiones que indicaban un viaje de Delcy Rodríguez a Washington y aclararon que los contactos se desarrollan a través de canales diplomáticos formales. El canciller venezolano, Yvan Gil, explicó que el objetivo de estas gestiones es abordar, en el marco del derecho internacional, las consecuencias derivadas de la intervención militar y de la captura de Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores.
La salida de Brasil de la representación diplomática argentina en Venezuela se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración del mapa político y diplomático de la región. La transición en Venezuela, la intervención de Estados Unidos y las distintas posturas adoptadas por los gobiernos latinoamericanos abren un escenario en el que las relaciones bilaterales y multilaterales continúan en revisión.
En ese contexto, la Argentina deberá definir cómo proteger sus intereses diplomáticos en Venezuela y qué rol asumirá en el nuevo equilibrio regional, mientras Brasil ajusta su política exterior en función de sus prioridades estratégicas y de su posición frente a los cambios en Caracas.
