La situación en Nordelta volvió a exponer un problema de fondo que excede la aparición puntual de una especie u otra. A los ya conocidos conflictos por la convivencia con carpinchos, en las últimas horas se sumaron denuncias vecinales por la supuesta presencia de chanchos salvajes deambulando por calles internas de barrios privados del complejo.
A partir de los reportes que comenzaron a circular, se difundieron videos en redes sociales, donde se observa a varios animales moviéndose en grupo por sectores residenciales, revisando bolsas de residuos y causando daños en jardines y plantas. Desde fuentes vinculadas al control del barrio relativizaron la veracidad de esos registros y, en diálogo con PERFIL, aseguraron: “Más allá de las imágenes que se difundieron, no existieron denuncias del hecho”. En la misma línea, agregaron: “Cuando solicitamos el monitoreo de la zona, en el supuesto lugar no habían tales animales”.
Dicha escena generó preocupación entre los vecinos, no solo por el impacto material sino también por el riesgo que implicaría el contacto con una especie agresiva, en horarios nocturnos o en zonas de baja circulación.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Lo que aclararon desde ese sector es que “no hay constancia oficial de la veracidad de los videos”, lo que abre dudas sobre si los chanchos llegaron a permanecer dentro del country o si se trató de un episodio aislado sin confirmación posterior. Aquella ausencia de registros formales contrastó con la preocupación generada entre vecinos, que alertaron sobre el riesgo de encontrarse con animales de gran porte y comportamiento imprevisible en zonas residenciales.
A pesar de la falta de confirmación oficial, muchos residentes y especialistas vinculan el episodio con los cambios recientes en el entorno natural: obras inmobiliarias, los movimientos de suelo y la remoción de áreas verdes en los alrededores de Nordelta, que habrían modificado el hábitat de distintas especies, empujándolas hacia lo urbano.
La polémica por los traslados de carpinchos que divide al barrio
En el exclusivo barrio privado de Nordelta se desató una fuerte controversia por el traslado forzoso de carpinchos (Hydrochoerus hydrochaeris) que habitan los espacios verdes del complejo. Aquella medida, impulsada por la Asociación Vecinal de Nordelta (AVN) y respaldada por un fallo judicial de primera instancia, buscaba controlar la población.
Sus vecinos que apoyaron el operativo argumentaron que la superpoblación representa riesgos: atropellamientos, daños a jardines y propiedades, y la posible propagación de enfermedades zoonóticas. El objetivo era trasladar un máximo de 12 ejemplares, sin hembras preñadas y sus crías, con el fin de garantizar que la acción no afecte a la reproducción.
A través del “Plan de manejo de la población de carpinchos – Plan adaptado para el emprendimiento urbano Nordelta” detallaron el procedimiento utilizado en el operativo, parte del proyecto piloto denominado “Prueba Piloto de Translocación y Seguimiento de Carpinchos hacia el hábitat Arroyo La Casilla, San Fernando”. Translocación que cuenta con la aprobación del Ministerio de Desarrollo Agrario y del Juzgado Contencioso Administrativo N°1 de San Isidro.
El operativo se realizó bajo estricta coordinación con Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires. Se utilizaron jaulas de gran tamaño, técnicas de sedación para minimizar el estrés y traslados a una reserva privada en San Fernando.
Según informaron las autoridades, la DFyF y su equipo técnico verificaron que todas las tareas se desarrollaron siguiendo la metodología aprobada y a cargo de profesionales autorizados. En la jornada se trasladaron seis ejemplares, mientras que los cálculos estiman que en el complejo Nordelta habitan alrededor de mil carpinchos, distribuidos en sectores.
A pesar de estas medidas, la acción generó críticas inmediatas de proteccionistas y agrupaciones como Carpinchos Nordelta Somos Su Voz, quienes denunciaron la violación de una medida cautelar de la Cámara que prohíbe los traslados, alegando la falta de veedores, la ausencia de notificación previa y la crueldad hacia los animales.
Nordelta: a pesar de la cautelar, la Justicia autorizó el «desalojo» de los carpinchos
Organizaron vigilias frente a los espacios donde se realizaban los operativos y difundieron videos que, según sostienen, muestran procedimientos invasivos. En su lugar, proponen alternativas como corredores ecológicos, reductores de velocidad y señalización para reducir accidentes, sin recurrir a la remoción forzosa de los animales.
MV/DCQ
