El cineasta y storyteller, conocido por su trabajo en National Geographic, analiza la importancia de construir una vida alrededor de actividades que generen un estado de flujo creativo y contemplación en la era digital.
Jason Silva, cineasta, storyteller y ex presentador de la serie Juegos mentales de National Geographic, conversó sobre su enfoque de vida y su reciente libro Sacred Derangement (Delirio sagrado). En el diálogo, Silva profundizó en el concepto de «flow» o estado de flujo, describiéndolo como una frecuencia creativa en la que se busca sumergirse a través de actividades significativas.
«Hay que construir la vida alrededor de las actividades que te ponen en un estado de flow», afirmó Silva, citando al autor Steven Kotler. Explicó que esto puede ser el surf, la escritura, el ciclismo o cualquier práctica que genere una conexión profunda y una motivación intrínseca. Como ejemplo, mencionó a la deportista olímpica Eileen Gu, quien, según Silva, personifica este estado.
Silva relató cómo desarrolló su propia relación con el «flow», desde su infancia practicando motocross hasta su actual pasión por el cine y los paseos en bicicleta eléctrica por Ámsterdam, donde reside. «Encontré esta combinación donde puedo tener movimiento, sutil y no peligroso… Estas condiciones me meten dentro del ‘sueño despierto'», describió.
Para el cineasta, este estado representa una forma de «hackear» el cerebro de manera responsable, buscando un ritmo más natural y alejado de la «cronometría» o presión temporal de la vida moderna.
Respecto a su libro Sacred Derangement, Silva lo definió como una guía para la creatividad y la contemplación en la era digital. «Cien por ciento puede servir como un manual… para no perder el alma entre algoritmos», sostuvo. Aclaró que, si bien comparte elementos con la autoayuda, el libro se basa en su experiencia subjetiva y está respaldado por evidencia científica, buscando ofrecer un enfoque sofisticado al «saneamiento existencial».
El proceso de escritura, según Silva, nació de experiencias directas y no de un enfoque puramente académico, cristalizando en lo que denomina una práctica de vida orientada a vivir en asombro.
