La Federación de Fútbol de Bosnia y Herzegovina presentó una queja formal tras detectar a un soldado italiano filmando una sesión de práctica. La misión de la UE aclaró que fue una acción personal, sin vínculo con la selección italiana.
La previa del partido de repechaje entre Bosnia y Herzegovina e Italia para el Mundial 2026 se vio marcada por un episodio inusual. La federación bosnia denunció la presencia de un individuo que filmaba con su teléfono celular durante un entrenamiento del equipo dirigido por Sergej Barbarez en Butmir, cerca de Sarajevo.
La sesión era abierta a la prensa solo en sus primeros 15 minutos. Una vez finalizado ese lapso, el personal de seguridad identificó a una persona que continuaba grabando desde un sector no autorizado. Al ser interceptado, se confirmó que se trataba de un soldado italiano que se encuentra en Bosnia como parte de la misión de la Unión Europea (EUFOR) en la región.
Inicialmente, medios y dirigentes locales lo vincularon con un posible intento de espionaje deportivo. No obstante, investigaciones posteriores descartaron cualquier conexión del militar con la selección o la federación italiana. La operación de la misión europea confirmó que el soldado actuó por iniciativa personal, sin recibir órdenes relacionadas con el partido.
Pese a esta aclaración, la Federación de Fútbol de Bosnia y Herzegovina formalizó una queja ante la misión internacional. El episodio se suma a un contexto previo cargado de tensiones entre ambas delegaciones, que incluyó el malestar bosnio por videos de futbolistas italianos celebrando su clasificación en la fase anterior.
El partido decisivo se disputará este martes desde las 15:45 (hora argentina) en el estadio Bilino Polje de Zenica, con capacidad reducida por una sanción. El encuentro definirá uno de los clasificados a la Copa del Mundo de 2026.
